El paradigma del desarrollo territorial en América Latina

El paradigma del desarrollo territorial tiene unos rasgos de procedimiento concretos. La cuestión es que a la hora de poner en práctica esta teoría, algunos de estos rasgos pueden ser obviados. Esto se debe a que el desarrollo territorial no es una fórmula exacta, sino que cada territorio está sujeto a un contexto específico que, en ocasiones, lo diferencia y distancia de otros territorios. Los rasgos del paradigma son:

– Visión territorial: no se tiene una visión sectorial, es decir, no sólo se tiene en cuenta el sector económico que sea más pujante, sino que la unidad de análisis es el territorio en su totalidad.

– Metodología:

  • Diagnóstico del territorio: para ello se realiza una radiografía socioeconómica.
  • Análisis: con este se puede construir el plan estratégico, en el que participan distintos actores sociales.
  • Elaboración de estrategias concretas.
  • Realización de las políticas necesarias para avanzar.
  • Evaluación: no siempre se realiza pero es recomendable para conseguir una retroalimentación.

– Redes de empresas: normalmente suele haber una relación entre PYMES y micro empresas.

– Diversificación de productos para no correr riesgos: con ello se busca la sostenibilidad a largo plazo.

– Redes institucionales: agencias, servicios de empresas, etc.

– Políticas “Mesoeconómicas”: trasversales. Afectan al conjunto del territorio.

– Gestión tecnológica: mejora de la productividad, lo cual asegura la competitividad.

– Descentralización: siempre hay que tener cuidado porque, dependiendo de la zona y su contexto, la descentralización puede ser negativa.

–  Cultura productiva: puede ser preexistente o en vías de formación. Esta une a los habitantes de la zona, además se entiende como un signo de calidad o prestigio.

Este modelo llegó a América Latina a mediados de los años 90 de la mano de organismos como el Banco Mundial, la OIT o la FAO. También muchos académicos y ONGs impulsaron este paradigma. Se aplicó en un contexto favorable, puesto que la región tenía una necesidad (muchos años de crisis) y una oportunidad (recuperación de los sistemas democráticos).

Para la aplicación de este modelo se establecen algunas restricciones. Estas son:

–          Se necesita de un nivel de desarrollo. Por ejemplo, que la zona tenga capacidad de ahorro, siendo esta la manera de poder invertir.

–          Se trata de un proceso a largo plazo que necesita un tiempo para madurar. Por ello, los factores políticos pueden ser una restricción, ya que en algunas ocasiones no se consigue el consenso político necesario.

–          Descentralización: esta puede ser negativa porque, en ocasiones, da lugar a una falta de solidaridad entre regiones. Se necesita de la agregación de condicionalidad democrática.

Como anteriormente señalamos, cada territorio tiene un contexto propio, por lo que la aplicación de este modelo sin tener en cuenta las necesidades reales de cada región ha dado lugar a resultados desiguales, no siempre positivos.

Algunos casos de desarrollo territorial:

  • Villa El Salvador (Perú)
  • Porto Alegre (Brasil)
  • Cajamarca (Perú)
  • Antioquia (Colombia)
  • Chile emprende
  • Redesist (Brasil)
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