Innovación y desarrollo económico: la inflexión schumpeteriana

En “Innovación y desarrollo económico: la inflexión schumpeteriana” de Xavier Vence Deza se analizan las concepciones del cambio tecnológico y de la innovación, teniendo en cuenta a Schumpeter y Schmookler.

Schumpeter, heterodoxo del paradigma neoclásico, abrió el debate sobre diversos problemas: conceptualización de innovación, proceso innovador –cíclico o por oleadas– y papel de las empresas monopolistas. Este autor pasa por dos etapas importantes. La primera, referida a la innovación como base de la dinámica capitalista, y la segunda, centrada en la importancia que las grandes empresas monopolistas tienen en relación a la innovación.

En un primer momento, Schumpeter habla del concepto desarrollo (distinto al crecimiento económico), referido a los cambios cualitativos endógenos y discontinuos, los cuales se dan en la esfera de la producción –no del consumo–, es decir, por las nuevas combinaciones –innovación tecnológica y no tecnológica– de las materias existentes. La innovación puede darse en pequeñas empresas (la innovación viene de la creación de nuevas empresas) y en grandes empresas y monopolios (asunto interno para modificar las viejas condiciones de producción). Además, la innovación trae consigo una nueva función de producción, lo cual ha sido muy criticado porque “no se puede vincular automáticamente a algunos de los fenómenos que él llamó innovaciones”, de hecho se llega a afirmar que la única manera de conseguir una nueva función de producción es gracias a una nueva invención.

De este modo, Schumpeter señala cinco tipos de innovaciones (que deben romper con el modelo circular-estático): introducción de un nuevo bien o una nueva calidad de un bien; introducción de un nuevo método de producción; apertura de un nuevo mercado; conquista de una nueva fuente de aprovisionamiento de materias primas o bienes semimanufacturados; y creación de una nueva organización industrial. Para él las innovaciones no tienen por qué derivar del desarrollo tecnológico, ya que tres de los cinco tipos de innovaciones no son tecnológicas.

En este modelo, el empresario (ya sea propietario o empleado) es el sujeto innovador. Es distinto al capitalista (propietario de la empresa). Es emprendedor y arriesgado, pues trabaja bajo una gran incertidumbre. Schumpeter rechazó el modelo dominante de competencia perfecta (usuarios-compradores) e incorporó a su teoría un modelo de competencia en base a innovaciones, dando lugar a una competencia entre creadores-productores.

También se distingue entre invención e innovación, siendo la primera secundaria frente a la innovación, pues es exógena a la dinámica económica. Ha sido muy criticado por esta postura, pues hay diversos autores que consideran que los inventos y su aplicación (la innovación) van absolutamente ligados, siendo actividades económicas normales.

Con la publicación de Capitalismo, socialismo y democracia,  Schumpeter introduce una perspectiva nueva sobre la invención y la innovación, la cual está muy relacionada con la creciente importancia de las empresas monopolistas. En esta obra, el autor nos habla del capitalismo como un proceso evolutivo (dinámico) cuyos factores dinamizadores son endógenos. Ahora el concepto innovación aparece vinculado al capitalismo (principio motor de la propia actividad inventiva), cuyo hecho esencial es la continua destrucción de lo antiguo y creación de nuevos elementos (destrucción creadora).

Él defiende la empresa monopolista, pues “la posición de monopolio ofrece una cierta protección a las empresas innovadoras que les permite así obtener ganancias extraordinarias”. Esta nueva visión de Schumpeter devalúa la función social del empresario. Ahora es más importante el grupo de especialistas que de forma rutinaria se dedican a inventar dentro de la empresa monopolista.

Por tanto, se produce un importante cambio en la forma que Schumpeter tiene de ver la innovación y la invención. En un primer momento el autor ve la invención como algo secundario, ahora ésta “pasa a ser una actividad en parte realizada en el seno de las propias empresas mediante la constitución de equipos en estructuras especializadas”, convirtiendo la innovación en una rutina. Así nos encontramos con la endogeneización de la invención, aunque se ha de tener en cuenta que una parte de los inventos “no se traducen en innovaciones y, por lo tanto, no tienen importancia económica”.

Vence nos muestra algunas de las ausencias de la obra de Schumpeter, pues este autor no suele analizar el problema de los salarios, ni de la lucha de clases; no analiza el papel del Estado en la dinámica de la innovación ni de la difusión; no pone en conexión la innovación y la dinámica de la demanda en el mercado, pues para él la innovación arranca del empresario; ignora las primeras fases del proceso de invención y de creación de innovaciones, se centra únicamente en la fase de “industrialización”; y no analiza las consecuencias de la innovación en la sociedad.

Es interesante la contraposición que se hace entre la hipótesis del “empuje de la tecnología” y la hipótesis de la presión de la demanda. Con “empuje de la tecnología”, se refieren a “que las innovaciones tienen su origen en los descubrimientos realizados por los investigadores y son introducidas a iniciativa de éstos”, es decir, los investigadores comunican a la organización sobre los progresos científicos para que éstos se puedan comercializar. Indudablemente esto es más favorable (ventaja económica) para la empresa monopolista, que se puede dar el lujo de tener un gran centro de investigación. La otra cuestión es que la innovación dependerá de los progresos de la base científica y no de la capacidad emprendedora de los empresarios, como nos decía Schumpeter.

Por su parte, la segunda hipótesis, que viene de la mano de Schmookler, se refiere a que “la producción de inventos y del conocimiento tecnológico es una actividad económica”. Esta actividad inventiva responde a las necesidades sociales expresadas en el mercado. Se innova cuando se conocen las necesidades de la demanda buscando conseguir más beneficios. Para este autor no es lo mismo la invención (carácter imperativo) que el descubrimiento científico (carácter indicativo). Así la invención tendría una utilidad más inmediata y el descubrimiento científico estaría menos “influido por la necesidad-satisfacción de objetivos”. De esta manera se incorporan a las empresas los centros de I+D, en los que se proporcionan soluciones a las demandas de la sociedad o de la propia organización. Por tanto estaríamos ante una secuencia inversa a la postulada en la hipótesis del “empuje tecnológico”, pues la invención en ese caso viene del desarrollo científico y no de las necesidades de la sociedad.

Schmookler también ha sido muy criticado, fundamentalmente por sus limitaciones conceptuales y analíticas. Por ejemplo, Rosenberg critica la patente como sistema para medir la producción de invenciones, ya que en muchos casos éstas se fijan con anterioridad a la propia invención. Además, no incorpora otros elementos de fuera del mercado que pueden potenciar la actividad inventiva y científica, como son las instituciones financiadoras.

Por último, se establecen algunas similititudes y diferencias entre la invención de Schmookler y la innovación de Schumpeter, como son:

  • No analizan la ciencia (pues la consideran algo exógeno) ni las relaciones recíprocas entre invención e innovación.
  • Analizan la invención y la innovación como algo cuyo proceso de producción y materialización es ignorado.
  • Para ellos, la ciencia es un fondo inagotable de conocimientos y posibilidades.
  • El concepto de invención (satisfacción del mercado para obtener beneficios) de Schmookler es muy próximo al concepto de innovación de Schumpeter (combinación introducida por un empresario para obtener beneficio).
  • Podría ser equiparable, ya que parece que estén hablando de lo mismo, cuando Schmookler dice que una invención no tiene por qué estar basada en la ciencia y Schumpeter afirma que una innovación no tiene por qué estar basada en la invención.
  • Lo que puede diferenciar a estos dos autores: Schumpeter “insiste en las discontinuidades, en las oleadas de destrucción creadora”; Schmookler “supone que la invención sigue el ritmo de las ventas, sin que la discontinuidad tenga una lógica propia en el eje tecnológico”.

Vence concluye señalando que “si bien es cierto que la actividad científica no está impulsada sólo por una lógica propia autónoma sino que las fuerzas económicas desempeñan un papel principal en su dirección, también es cierto que no puede ignorar una lógica específica de desarrollo de la ciencia, o mejor, de las diversas ramas de la ciencia”. Es interesante también señalar que la demanda puede venir de la mano de diversas instituciones que financian los proyectos de investigación priorizando unos sectores inventivos frente a otros.

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2 Respuestas a “Innovación y desarrollo económico: la inflexión schumpeteriana

  1. Me has salvado la vida, tenía que hacer un trabajo y aqui he encontrado la información que necesitaba y muy bien explicada. 😉

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